El desafío es llevar los beneficios del progreso tecnológico a toda la sociedad, entendiendo las dificultades de parte de la población. La interfaz maestro-alumno debe aprovechar la familiaridad de los chicos, aún los más desfavorecidos, con la tecnología. Para ello necesitamos planes educativos que capaciten a los docentes en la escuela para su uso, pues no es lo mismo usar una PC en casa que trabajar la relación enseñanza-aprendizaje. Y en la “otra punta” están las personas que no se familiarizaron con los cambios, situación que conduce a muros infranqueables.
La computación debería ser un servicio como la luz o el gas, sin demandar del usuario conocimientos especiales. Pero el gran desafío será lograr buscadores eficientes que le den al usuario lo que necesita, una deuda todavía pendiente de la tecnología con la sociedad.
PorHUGO SCOLNIK PROFESOR DE COMPUTACION DE LA FACULTAD DE EXACTAS-UBA.
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